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En
verano, si echas un vistazo a tu alrededor verás
a niños y jóvenes disfrutar, morenos
y sonrientes, pero en septiembre la cosa cambia…
ojeras, dolor de espalda, palidez, mal humor,
estrés…
El retorno a los estudios, los exámenes
de recuperación, el miedo a repetir curso
estresa a cualquiera, y ya sabemos que los niños
se estresan igual que los adultos, y pueden
llegar a tener los mismos problemas de insomnio,
dolores cervicales, problemas de estómago
y las defensas bajas.
Y al igual que sufren esta época los
hijos, también lo pasan mal sus padres,
ya que es su deber velar por su salud y su felicidad.
Pero hoy día es fácil echarles
una mano.
Desde procurar un buen ambiente en casa, tranquilo
y sosegado, hasta alimentarles de forma saludable,
con especial aporte de vitaminas y minerales
para el gasto extra al que están expuestos.
Desde ayudarles con los estudios o hablar con
ellos a llevarles a un spa para que se relajen
con un buen masaje al final de la tarde.
La tensión y el estrés que generan
los exámenes pueden tener consecuencias
muy negativas en los sistemas inmunológico
y cardiovascular. Por ello es importante evitar
los alimentos o bebidas excitantes. Y sobre
todo más deporte y juegos y menos televisión,
su salud de mayores te lo agradecerá
con creces.
Aunque no existen alimentos milagrosos que estimulen
la capacidad de estudio, el trabajo intelectual
incrementa las necesidades energéticas,
por lo que una buena alimentación puede
ser la mejor arma para conseguir el éxito
También está claro que el estudiante
ha de descansar como es debido para rendir plenamente
en sus estudios. Es importante además
destacar que en numerosas ocasiones los estudiantes
no tienen en cuenta el grado de estrés
al que están expuestos, algo que tiene
mucho que ver con el trepidante ritmo de vida
actual. Por eso son los familiares los que tienen
que tener los ojos bien abiertos y actuar.
Existen numerosos estudios acerca del estrés
del estudiante ante los exámenes, un
estrés que puede llegar a acarrear graves
daños para la salud. En la actualidad,
hay cada vez más programas en colegios
y universidades especializados en tratar y evitar
estos problemas, y cada vez son más los
estudiantes que acuden a ellos.
Junto
al apoyo psicológico los estudiantes
reciben consejos para organizar las condiciones
ambientales y planificar las horas de estudio.
"La distribución del tiempo también
debe incluir tiempo para el ocio, una buena
alimentación y mucho descanso. Les ayudamos
a realizar planificaciones diarias, semanales
y a largo plazo" dice Ángeles Castellano,
psicóloga del Centro de Psicología
Aplicada de la Universidad Autónoma de
Madrid.
Y no sólo es un problema para aquellos
que tienen que enfrentarse a un examen, los
más pequeños tienen que afrontar
su vuelta al cole: volver a madrugar, el comedor
del colegio, clase nueva, profesores nuevos,
asignaturas más difíciles… Es
un cambio brusco e importantísimo en
sus vidas, y como a los adultos, todo gran cambio
genera una importante cantidad de estrés.
De ahí los lloros, el decaimiento, el
"no quiero, no quiero, no quiero"
de algunos niños a la hora de ir al colegio.
Por ello, las terapias naturales como la hidroterapia
son aptas para cualquier edad y beneficiosas
para todos. La vida sana, el deporte, las risas,
la buena educación no saben de edades,
y es que grandes o pequeños, todos merecemos
vivir mejor.
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