Los acontecimientos de la vida de cada ser
humano, las lesiones, un simple accidente, el
cansancio acumulado, toda esa carga que viene
de afuera se suma dentro del cuerpo. Como consecuencia,
muchos tejidos se van endureciendo, los músculos
van perdiendo elasticidad y capacidad de movimiento.
¿Cuántas veces siendo niños caímos
de la bicicleta, de una escalera, de un árbol,
cuántos nos rompimos una pierna o un
brazo, desorganizando nuestro cuerpo con estos
acontecimientos?
El desequilibrio del cuerpo, no importando
cual sea la causa, está impreso como
un cambio en la estructura interna y tiene un
gran alcance y acumulación de efectos
sobre el cuerpo.
Por ejemplo, cuando alguien se tuerce el tobillo,
es natural protegerlo quitándole el máximo
de peso al tobillo lesionado y compensar el
peso con el otro lado del cuerpo. Cuando el
tobillo se sana y el dolor se va, la persona
asume que retorna a los movimientos y funciones
normales; sin embargo éste no es el caso.
La respuesta natural del cuerpo hacia la lesión
cambia la entera relación del cuerpo
con el campo de gravedad, y el sistema neuro-muscular
cambia sus patrones a partir de éste
proceso.
Este nuevo patrón creado por el cambio
del peso ha sido grabado en la estructura interna
y permanece ahí como parte de los movimientos
de la persona; manteniendo los nuevos patrones
y los remanentes de la lesión que serán
registrados en la función y la estructura
permanentemente.
La remodelación también puede
ser por algo tan simple como el hábito
de cargar una cartera o mochilas muy pesadas
siempre con el mismo hombro, o mano, o también
el de sostener el teléfono entre el hombro
y la oreja.
Es decir, la manera como nos movemos, caminamos,
nos sentamos, acostamos y dormimos, junto también
a situaciones de estrés, depresión,
accidentes, dolores, contracturas, traumas físicos
y/o psicológicos, nos dejan marcas en
el cuerpo que afectan el equilibrio general.
Para convivir con ese desequilibrio creamos
compensaciones de forma consciente o inconsciente
y así continuamos siendo capaces de estar
de pie, creando y usando compensaciones.
En vez de permanecer derecho, vertical, el
cuerpo entero tiene que compensar y algunos
músculos son esforzados a acortarse.
Cuando el músculo está crónicamente
acortado pierde la habilidad de relajarse por
lo que resulta en un estado constante de tensión.
La Integración Estructural es una manipulación
profunda del tejido conjuntivo que el profesional
realiza con las manos, brazos y algunas veces
con los codos; mediante presión, movimiento
y estiramiento de la zona trabajada. El Método
Rolf de Integración Estructural puede
realizarse en bebés, niños, jóvenes
y adultos.
Consiste
en una serie básica de 10 sesiones. Cada
sesión tiene objetivos estructurales
específicos y trabaja con determinadas
áreas del cuerpo, determinadas regiones
anatómicas y diferentes niveles de profundidad,
sin perder nunca de vista la integración
del cuerpo como un todo.
Las personas pueden buscar la Integración
Estructural por un problema físico, un
dolor, una contractura, estrés, depresión,
insomnio, mala circulación, una caída,
un accidente...
La Integración Estructural es aprender
a desaprender las malas posturas que hemos arrastrado
durante años. Es una educación
en la búsqueda de mayor bienestar y mejor
calidad de vida. Cambie su vida.
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