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Feng Shui, una cosa de niños

Este mes veremos unas pautas muy sencillas, basadas en el Feng Shui, para que ellos se sientan más felices y seguros en nuestro hogar.

El punto básico que hay que tener en cuenta es que los niñoss necesitan moverse en un espacio que los estimule y los haga sentir seguros. Por eso debemos crear en casa un ambiente a propósito para ello.

El ambiente y la educación adecuados serán un ingrediente fundamental en su felicidad.

Sus dibujos:

De acuerdo con el feng shui, el corazón de una casa se sitúa allí donde la familia se reúne diariamente a compartir unos momentos. Puede estar ubicado en la cocina, en el comedor, o en una sala de estar.

Todos los integrantes de la familia deben estar representados en este espacio y los niños generalmente lo hacen a través de dibujos o cosas ellos mismos hayan hecho. Por lo tanto debe reservárseles un lugar donde ellos puedan expresarse sin perturbaciones. Una cartelera de corcho o la nevera (si el lugar elegido es la cocina) cumplen perfectamente con este propósito.

La presencia de estos elementos contribuye a una identificación de los niños con el espacio y a un fortalecimiento de los lazos familiares.

Naturaleza:

Nuestro entorno urbano nos aparta paulatinamente del contacto con la naturaleza, que necesitamos para mantener nuestro equilibrio. Los niños necesitan con más razón de este contacto, que además les encanta.

Por mínimo que sea el espacio disponible en la casa, la presencia de plantas, de pequeños animalitos o de una pecera, son generadoras de experiencias valiosísimas para los niños. Hacerlos participar del cuidado de las mascotas o plantas contribuye al desarrollo de una conciencia ecológica sana.

Saltos en la cama:

Todos sabemos que a los niños les encanta saltar sobre la cama y especialmente dejarse caer sobre ella, nosotros mismos con su edad estábamos deseando hacerlo. Y mejor que una prohibición, para evitar que se hagan daño debemos elegir una cama para su cuarto robusta y no demasiado pequeña, con cantos redondeados. Esto hará que niños y adultos se sientan más tranquilos y felices.

Seguridad:

Emplea materiales sanos y naturales en la habitación de los niños. Evitar aglomerados, pinturas y barnices sintéticos; mejor maderas macizas, con acabados naturales (ceras o aceite de lino), fibras naturales y pinturas al agua.

Ventila diariamente la habitación de los niños para evitar la acumulación de gases nocivos.

Iluminación:

Es ideal que el cuarto de los niños mire al Este y que reciba abundante luz natural.

Es conveniente que el cuarto de los niños disponga de por lo menos dos fuentes de luz artificial: una luz general más o menos intensa (evitar dicroicas y tubos fluorescentes) y una iluminación suave para las horas vespertinas.

Ventanas:

Una antigua regla de feng shui dice que "ventanas grandes en la casa hacen niños indisciplinados". Los niños se distraen con mucha facilidad.

Vigila la posición del lugar donde estudian: no deben quedar sentados frente a una ventana muy grande o de espaldas a una puerta. Cortinas y espejos ayudan a corregir estas condiciones.

Estudio:

Lo ideal es que el lugar de estudio se encuentre separado del lugar de juego y de descanso. Si esto no es posible, hay que procurar una separación virtual que puede lograrse, por ejemplo, utilizando un color diferente para el rincón de trabajo: un azul cielo puede ser perfecto para dar calma y concentración.

Está demostrado que los niños aumentan su rendimiento en un entorno con variedad de colores. Evitar los colores neutros como el blanco, negro y gris, y los marrones. Hay que disponer además de suficiente espacio para guardar todo lo que tenga que ver con estudios una vez finalizadas las tareas.

Son pequeños consejos, nuestros niños son nuestro más preciado bien, y en un buen ambiente conseguiremos algo que no es tan fácil: que crezcan felices y sanos.