|
El
punto básico que hay que tener en cuenta
es que los niñoss necesitan moverse en
un espacio que los estimule y los haga sentir
seguros. Por eso debemos crear en casa un ambiente
a propósito para ello.
El ambiente y la educación adecuados
serán un ingrediente fundamental en su
felicidad.
Sus dibujos:
De acuerdo con el feng shui, el corazón
de una casa se sitúa allí donde
la familia se reúne diariamente a compartir
unos momentos. Puede estar ubicado en la cocina,
en el comedor, o en una sala de estar.
Todos los integrantes de la familia deben estar
representados en este espacio y los niños
generalmente lo hacen a través de dibujos
o cosas ellos mismos hayan hecho. Por lo tanto
debe reservárseles un lugar donde ellos
puedan expresarse sin perturbaciones. Una cartelera
de corcho o la nevera (si el lugar elegido es
la cocina) cumplen perfectamente con este propósito.
La presencia de estos elementos contribuye
a una identificación de los niños
con el espacio y a un fortalecimiento de los
lazos familiares.
Naturaleza:
Nuestro entorno urbano nos aparta paulatinamente
del contacto con la naturaleza, que necesitamos
para mantener nuestro equilibrio. Los niños
necesitan con más razón de este
contacto, que además les encanta.
Por mínimo que sea el espacio disponible
en la casa, la presencia de plantas, de pequeños
animalitos o de una pecera, son generadoras
de experiencias valiosísimas para los
niños. Hacerlos participar del cuidado
de las mascotas o plantas contribuye al desarrollo
de una conciencia ecológica sana.
Saltos
en la cama:
Todos sabemos que a los niños les encanta
saltar sobre la cama y especialmente dejarse
caer sobre ella, nosotros mismos con su edad
estábamos deseando hacerlo. Y mejor que
una prohibición, para evitar que se hagan
daño debemos elegir una cama para su
cuarto robusta y no demasiado pequeña,
con cantos redondeados. Esto hará que
niños y adultos se sientan más
tranquilos y felices.
Seguridad:
Emplea materiales sanos y naturales en la habitación
de los niños. Evitar aglomerados, pinturas
y barnices sintéticos; mejor maderas
macizas, con acabados naturales (ceras o aceite
de lino), fibras naturales y pinturas al agua.
Ventila diariamente la habitación de
los niños para evitar la acumulación
de gases nocivos.
Iluminación:
Es ideal que el cuarto de los niños
mire al Este y que reciba abundante luz natural.
Es conveniente que el cuarto de los niños
disponga de por lo menos dos fuentes de luz
artificial: una luz general más o menos
intensa (evitar dicroicas y tubos fluorescentes)
y una iluminación suave para las horas
vespertinas.
Ventanas:
Una antigua regla de feng shui dice que "ventanas
grandes en la casa hacen niños indisciplinados".
Los niños se distraen con mucha facilidad.
Vigila la posición del lugar donde estudian:
no deben quedar sentados frente a una ventana
muy grande o de espaldas a una puerta. Cortinas
y espejos ayudan a corregir estas condiciones.
Estudio:
Lo
ideal es que el lugar de estudio se encuentre
separado del lugar de juego y de descanso. Si
esto no es posible, hay que procurar una separación
virtual que puede lograrse, por ejemplo, utilizando
un color diferente para el rincón de
trabajo: un azul cielo puede ser perfecto para
dar calma y concentración.
Está demostrado que los niños
aumentan su rendimiento en un entorno con variedad
de colores. Evitar los colores neutros como
el blanco, negro y gris, y los marrones. Hay
que disponer además de suficiente espacio
para guardar todo lo que tenga que ver con estudios
una vez finalizadas las tareas.
Son pequeños consejos, nuestros niños
son nuestro más preciado bien, y en un
buen ambiente conseguiremos algo que no es tan
fácil: que crezcan felices y sanos.
|