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La
denominación de "andropausia"
se acuñó tratando de equiparar
este fenómeno fisiológico con
la menopausia de las mujeres, pero se trata
de un fenómeno muy distinto. Ambos procesos
tienen en común la declinación
de las hormonas sexuales, cambios orgánicos,
de humor…, pero son muy distintos: en la mujer
se dan de manera repentina, mientras que en
el hombre el cambio es paulatino.
Los cambios también serán distintos,
mientras que la mujer pierde con la edad la
capacidad reproductiva, esto no le ocurre al
hombre. Los hombres pueden tener hijos incluso
hasta los 90 años.
A esta condición se le denomina Deficiencia
Androgénica del Hombre Maduro o ADAM
(por sus siglas en inglés, también
conocida como Andropausia) y se define como
una deficiencia de la cantidad de testosterona
en la sangre, originada por causas naturales
inherentes al proceso de madurez de la vida
de todo hombre.
La andropausia identifica el proceso paulatino
que se da en el hombre normalmente a partir
de 45 años, que causa cambios hormonales,
físicos y psicológicos (aunque
es un proceso que no tiene que ver con la capacidad
de tener hijos, ni termina con el deseo ni el
ejercicio sexual)
Pero como todo, es necesario conocerlo para
poder actuar convenientemente y tener una vida
más llevadera, saludable y satisfactoria.
Los expertos afirman que el problema real no
es padecer del déficit androgénico
de la madurez, la cuestión radica en
la falta de información y conciencia
del padecimiento, y en los efectos que tiene
sobre la calidad de vida la ausencia de tratamiento.
La
mayoría de los grupos de investigación
recomiendan que siempre que se haga el diagnóstico
de deficiencia androgénica en el hombre
maduro, se base en la presencia de síntomas
y signos característicos de dicha deficiencia.
El tratamiento es sencillo y será decidido
por su médico de acuerdo a sus necesidades
y a su estilo de vida. A veces tan sólo
es necesario vigilar la dieta y hacer ejercicio
físico.
En los hombres el principal cambio en su sistema
reproductor es que la masa de los testículos
disminuye, así como la cantidad de testosterona
(la hormona sexual masculina).
Con la edad, la andropausia produce algunas
de estas alteraciones:
- Disminución progresiva de la función
testicular, también llamada Hipogonadismo.
- Disminución de la cantidad de esperma.
- Descenso de la testosterona.
- Mayor o menor frecuencia para orinar.
- Pérdida de la masa muscular y aumento
de la grasa abdominal.
- Erecciones menos frecuentes.
- Impotencia (aunque la causa en el 90% de
los casos es médica o psicológica).
- Cambios en la próstata.
- Sequedad de la piel, disminución
de la producción de sebo y adelgazamiento
del vello secundario.
- Osteoporosis, caracterizada por el dolor
de espalda, fracturas y la disminución
de la estatura y el tamaño.
- Anemia.
- Disminución del sentido de vitalidad,
energía y bienestar, tendencia a la
depresión.
Pautas
dietéticas aconsejadas en el varón
maduro: La dieta a partir de esta edad,
cuando no existen enfermedades asociadas, se
limita a una alimentación equilibrada
teniendo en cuenta ciertos matices:
- A la hora de comer, distinga entre hambre
y apetito
- Coma despacio, de manera relajada y dedique
como mínimo 20 - 30 minutos a esta
parte tan importante del día.
- Fraccione la alimentación en varias
tomas, como mínimo tres comidas principales
(desayuno, comida y cena) y respete los horarios
de las comidas (no se salte ninguna comida).
- Coma sentado en la mesa, de un modo tranquilo
y ordenado (sin mezclar platos)
- Planifique los menús con antelación
para poder prepararlos adecuadamente.
- Mastique bien los alimentos, ya que la digestión
de muchos de ellos (cereales, patatas y legumbres)
comienza en la boca. De esta manera se aprovecha
más su valor nutritivo y se predispone
al cuerpo hacia buenas digestiones.
- Los alimentos ricos en hidratos de carbono
complejos (pan, arroz, pasta, legumbres y
patatas) deben constituir la base de la alimentación
siempre y cuando se ajusten las cantidades
a las necesidades energéticas personales.
- Reduzca al máximo el consumo de productos
excesivamente dulces por su riqueza en azúcares
simples y calorías
- Cuide el origen de la grasa de los alimentos.
Conviene reducir la grasa saturada, abundante
en carnes, huevos, lácteos enteros,
mantequilla, nata, manteca... Como contrapartida,
aumente el consumo de pescado y consuma aceite
de oliva preferentemente, ambos alimentos
son ricos en ácidos grasos insaturados
con indiscutibles cualidades dietéticas
de reducir los niveles de triglicéridos
y colesterol sanguíneos elevados.
- No abuse de la sal de mesa o de los alimentos
ricos en sodio (embutidos, conservas, etc.)
- Beba suficiente cantidad de agua (1, 5 litros
al día) para mantener el cuerpo bien
hidratado y favorecer la función de
los riñones.
La andropausia es tan fisiológica en
el hombre como en la mujer lo son la menopausia
y el climaterio. La aparición de síntomas
como decaimiento, disfunción eréctil,
pérdida de interés por el sexo,
tristeza... en un hombre adulto de más
de 60 años, hace pensar en la andropausia.
Pero no hay motivos para ocultarla; al contrario,
se debe acudir al médico para que nos
ayude a superar esa situación, que no
es ninguna enfermedad ni estigma, se trata simplemente
de un proceso fisiológico que en muchas
ocasiones requiere tratamiento e incluso ayuda
emocional.
Se
ha demostrado que si bien la andropausia es
algo inherente a los hombres cuando llegan a
cierta edad, sus efectos y la edad en que se
producen pueden ser debidos a factores como
el estrés o el estilo de vida. Si uno
no se cuida, se acelera este proceso.
Esa es nuestra receta para la madurez: conocimiento
y vida sana. Pruébala.
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