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Ante todo hemos de hacernos unas pequeñas preguntas: ¿A qué voy
al balneario?, ¿qué resultados pretendo conseguir?, ¿cuál es el
motivo?... Parece una tontería, pero es fundamental, ya que existen balnearios
y spas lúdicos, y balnearios y spas terapéuticos. En uno lúdico
podemos huir del estrés y buscar un tratamiento de belleza. Y en uno terapéutico
ante todo vamos para curar o prevenir una dolencia, aunque hoy día además
de esta dedicación especial, además encontraremos en todos una vía
de escape al estrés del día a día, tratamientos de belleza,
anti-fatiga, e incluso depilación.
Es
importante hacer esta pequeña y a la vez, gran distinción, ya que
balnearios y spas se han puesto de moda en todo el mundo como una de las mejores
opciones a la hora de elevar nuestra calidad de vida y bienestar, y la idea general
que tenemos todos los usuarios a estos espacios, es "vamos a un spa a relajarnos".
Pues bien, la salud es la base de todo bienestar y calidad de vida, y hemos
de aprender a cuidarnos desde pequeñitos. Y el agua y los tratamientos
hidrotermales son fuente inagotable de salud.
La
primera distinción a tener en cuenta es la diferencia entre Spa y balneario,
y es simple: en un balneario los tratamientos se hacen con aguas mineromedicinales,
que pueden ser marinas o de manantiales.
Sin embargo en un spa, los tratamientos se basan en una determinada presión
y temperatura del agua (que suele ser de 34 grados).
Según los mejores expertos, el agua no sólo sirve para relajar,
sino que tiene un sinfín de usos terapéuticos, y cada dolencia tiene
un tratamiento especial.
Por ello, al llegar a un Spa terapéutico debemos seguir tres procesos
fijos y en este orden:
- Diagnóstico
- Plan de trabajo
- Ejecución
Es decir, cuál es el problema y cómo hay que tratarlo. A cada
cliente se le hace un diagnóstico por un especialista, que será
quien nos dará el plan de trabajo, qué hacer y para qué sirve.
Es muy importante en los circuitos terapéuticos explicar muy bien para
qué sirve cada zona del circuito de nuestro plan de trabajo y dar tablas
de ejercicios personalizadas, ya que un tratamiento personal y adaptado a nuestras
necesidades hace maravillas y evita el tomar tantos medicamentos como solemos
hacer…
Al
tratar este tema con expertos en la materia no podemos evitar el abrir cada vez
más los ojos asombrados con los resultados, y es que en este país
no existe casi cultura del agua como en países como Hungría o Checoslovaquia,
donde el agua está integrada en su sistema de salud.
Basta preguntar en cualquier spa para ver casos como el de ancianas que no
volvieron a necesitar el bastón tras continuas series de tratamientos hidrotermales,
o clientes que nunca más han vuelto a tener lumbalgias.
Se deben acabar los tópicos, ante determinadas lesiones y enfermedades
(crónicas o no), la mejor opción es la hidroterapia, sin importar
la edad, sexo o condición física.
Y aunque se puedan curar determinadas dolencias y mejorar sus consecuencias,
lo mejor es prevenirlas y evitarlas, y ahí es donde los spas juegan un
papel fundamental: hemos de educar a nuestro propio cuerpo para ello y en un spa
nos enseñan a hacerlo.
Hemos averiguado que el 90% de las lesiones por las que se acude a un balneario
son contracturas, y esta lesión tan dolorosa se hubiera podido evitar con
tablas de ejercicios que fortalecen los músculos, potenciando la zona muscular,
y corrigiendo nuestra postura. Además muchas de las contracturas son por
estrés.
Es mejor que curar, dicen, y tienen razón. Y la prueba es que una vez
que has probado un Spa, tu vida nunca vuelve a ser la misma. Es mucho mejor.
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