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Los
tiempos están cambiando, para bien y para mal. Los dueños del Spa
nos advierten de que cada vez más acuden padres que necesitan bajar el
nivel de estrés de sus hijos. Nuestros niños padecen estrés
al igual que los padres debido a los estudios, los madrugones, el ruido, las prisas…
cada vez más tensiones y más dolores de espalda por ejemplo ¿o no
los has visto cargar con un montón de pesados libros a la espalda?
Pero como ya sabemos, los tiempos también cambian para bien, cada vez
tenemos más cultura y más recursos, y hasta los niños saben
dónde acudir para acabar con el estrés y los dolores.
Y esta inmersión en la cultura del agua, este cumpleaños tan
especial nos ha llamado la atención, ¡y más el saber que no es la
primera vez!
Llegan puntuales al Spa, es por la tarde y lo tienen reservado para ellos solos.
Aunque vienen a relajarse está claro que se trata de un cumpleaños
y lo más sano es divertirse, así que pueden disfrutar al máximo
sin molestar a nadie. ¡Y les gusta la idea de ser entrevistados!
Jesús, el dueño del balneario nos acoge a todos con los brazos
abiertos y hará de guía durante toda la tarde. El mejor guía
que podíamos tener ya que irá explicando pacientemente en qué
consiste cada zona del circuito termal y cuales son sus beneficios y propiedades,
aunando con sus palabras el relax, la diversión y la educación.
Son doce, dos chicas y diez chicos y todos tienen quince años. Muy atentos
a las explicaciones de Jesús, se dividen en dos grupos: unos en la piscina
de hidromasaje y otros en la piscina terapéutica de chorros.
La
piscina de chorros es una piscina a temperatura corporal para relajar los
músculos. Tiene seis tipos de chorros orientados cada uno para aliviar
distintos grupos musculares: se trabaja la zona lumbar, la cervical, piernas,
tobillos… Jesús nos explica ahora que en cada chorro se pueden hacer tablas
de ejercicios (que pueden llegar a equivaler a una tabla de pesas en el gimnasio,
pero sin sudar, sin esfuerzo y sin hacernos daño).
"En esta piscina se pueden realizar trabajos tan específicos y
efectivos que no se podrían hacer en un gimnasio", explica ante nuestra
cara de asombro. "Podemos descargar los gemelos por el fútbol, tratar
esguinces mal curados, un chorro para la sobrecarga de los hombros por estrés
o contracturas, un chorro para potenciar los trapecios y para prevenir hernias
y lesiones futuras…y al final tenéis dos camas de hidromasaje que masajean
todo el cuerpo" (en ese momento es cuando todos corren para ser los primeros
en probar esas maravillosas camas que están levemente sumergidas en la
piscina, y cuando nosotros nos morimos de envidia por tener que mirar desde fuera
para tomar nota de todo).
El segundo grupo ya se ha metido en la piscina de hidromasaje, que también
está a temperatura corporal en la que se tienen que sentar para recibir
un "micromasaje epidérmico mediante aire a presión" cuya
misión es relajar los músculos.
La sensación es la de un millón de manos dándonos un masaje
y las caras de estos chavales lo dicen todo.
Tras todas estas explicaciones, Jesús les deja que hagan un tratamiento
de veinte minutos en las piscinas activas con estas palabras mágicas: "¡A
disfrutar!".
Pasados
estos veinte minutos, en los que se han alternado los grupos en las dos piscinas
para llevar a cabo todo el circuito, pasamos a la sala de termoterapia, ante la
cual nos explica los beneficios del calor húmedo y que el calor seco está
contraindicado por posibles problemas cardiovasculares.
En Aqua Spa tienen tres tipos de termoterapias: la sauna, terma romana y baño
turco, que es el que ellos van a probar ahora: 45 grados con una humedad relativa
del 90%. Ideal para limpiar el organismo de toxinas y abrir los poros (algo especialmente
bueno para las pieles jóvenes que tanto sufren el acné y los puntos
negros) limpiando la epidermis.
Además, combinado con menta o eucalipto actúa también
en el sistema respiratorio abriendo las vías respiratorias. Explica que
vienen los atletas y pueden llegar a perder hasta un kilo con estas sesiones de
termoterapia.
"¡Escuchadme chicos!, es muy importante que salgáis a hidrataros
cada diez minutos, duchaos y bebed agua, ¿entendido?" Entran todos a la vez
y desde fuera, con una sonrisa podemos ver como se ríen y disfrutan. Las
chicas salen cada menos tiempo a ducharse y beber agua, ya que tienen la tensión
algo más baja.
"Casi sin saberlo, están aumentando su esperanza de vida y su bienestar,
por eso es tan importante que aprendan y no sólo vengan a disfrutar…",
a lo que nosotros asentimos con la cabeza, es cierto, la cultura es fundamental
y todos debemos aprender a cuidarnos, ya que la salud es la mejor base de la felicidad.
Según
van saliendo, se duchan y pasan al pediluvio, un pasillo de piedras redondeadas
por el que caminan despacio mientras reciben una serie de chorros de agua dirigidos
a sus tobillos y gemelos "Chicos, esto sirve para bajar la congestión
de los gemelos y para masajearlos". El tratamiento de esta zona tan olvidada
es importantísimo para todas las civilizaciones; en Occidente se usan para
reactivar la circulación, y en Oriente, aún van más allá
con todas las teorías acerca de la Reflexología.
El siguiente paso del circuito será la ducha ciclónica o bitérmica,
que tomarán en series de dos minutos. Se trata de una ducha a presión
alternando agua caliente y fría, que va alternando sus chorros dirigiéndolos
progresivamente de una zona a otra del cuerpo desde los pies a la cabeza. Con
ello lo que se consigue es activar la circulación y descongestionar zonas
localizadas con nódulos de grasa o celulitis.
En ese momento no podemos evitar reír, ya que algunos gritan y se ríen
cuando el agua sale fría: "¡Pero ponte debajo que si no, no sirve!"
le grita uno de ellos al que está dentro de la ducha ciclónica.
Y para terminar, como si se tratase del mejor postre, una ducha con aceites
esenciales, para hidratar la piel. Lo mejor que podemos decir en este momento
es transcribir las primeras palabras de una de las chicas, que fue la primera
en entrar en la ducha: "¡Huele genial!".
Tras la ducha, según van saliendo, Jesús les ofrece un zumo a
cada uno para hidratarse bien el organismo, algo muy importante después
del circuito.
Tan
sólo tenemos que ver sus caras para saber lo que han disfrutado este cumpleaños,
aun así tenemos curiosidad por saber qué les ha gustado más
y Rosalía y Leticia son las más dispuestas a contarnos con detalle
todo aquello que queremos saber: Lo que más les ha gustado ha sido la piscina
de chorros porque va cambiando, y les encanta que se lo hayan explicado todo paso
a paso. "¡En la camilla te duermes!" dicen riéndose a carcajadas.
También han disfrutado de la ducha ciclónica, porque "te masajea
todo el cuerpo". Una de ellas puntualiza que le ha gustado muchísimo
el chorro dirigido a los hombros, porque dice que le dolía mucho la espalda
por la mochila "¿Ves?, tengo un hombro más alto que el otro, me lo
dijo el médico".
Se ríen y nos dicen que vendrían todos los días para estar
mejor (estamos totalmente de acuerdo) "¡estoy súper relajada!",
y aunque tienen quince años y no tienen dinero para eso, les encanta como
regalo, para ellas y para sus padres. "Estaría bien como regalo de
Navidad o para Reyes, ¡pero ya tenemos mucha lista!"
Todos dicen lo mismo: "¡lo repetiría!" Y es que está
clarísimo, se han relajado, han disfrutado de lo lindo y han aprendido
muchísimo… ¿Qué más se le puede pedir a un cumpleaños?
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