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Por eso hay que darle el cuidado que se merece, porque es el verdadero motor
de nuestro organismo y sin él todo lo demás dejaría de funcionar.
¿Y qué necesita para estar sano?
Una dieta equilibrada
Ejercicio físico
Disminuir el estrés
Una vida saludable
Además
de la famosa pirámide nutricional, tan conocida por todos, una dieta sana
para el corazón debería incluir un aumento en el consumo de fibra,
pescados azules, fruta, verdura y cereales. Disminuyendo, drásticamente,
el consumo de grasas (sobretodo saturadas) y colesterol (carnes rojas, leche entera,
bollería industrial y cualquier postre que contenga mucha grasa). También
podemos reducir el riesgo cardiovascular limitando el consumo diario de sal a
una cucharadita (como máximo).
Numerosos estudios han demostrado que las personas que hacen ejercicio físico
tienen menos probabilidades de padecer enfermedades del corazón, hipertensión
y niveles altos de colesterol. Hay tres categorías de ejercicio físico:
cardiovascular, de fortalecimiento y de flexibilidad.
Cardiovascular: Se denomina, también, ejercicio aeróbico, aumenta
la frecuencia cardiaca y hace que el organismo use el oxígeno de manera
más eficaz beneficiando al corazón, a los pulmones y al aparato
circulatorio. Son ejercicios en los que se utilizan los músculos grandes
y pueden realizarse durante periodos largos de tiempo; la natación, correr,
montar en bicicleta o la gimnasia acuática serían actividades aeróbicas.
Fortalecimiento: Son ejercicios anaeróbicos (levantar pesas por ejemplo),
por lo que no tienen beneficios cardiovasculares, pero fortalecen los músculos
y los huesos, aceleran el metabolismo y queman calorías.
Flexibilidad: También es un ejercicio anaeróbico (estiramientos),
aunque es al que le prestamos menos atención y sin embargo mejoran la postura
corporal, reducen el riesgo de lesiones, alivian tensiones y dolores musculares
y nos dan más libertad de movimiento. Son un buen complemento de los dos
anteriores.
En situaciones de estrés el corazón se acelera y necesita más
oxígeno. La tensión arterial sube y aumenta el flujo sanguíneo
y la producción de hormonas durante la respuesta al estrés. Hay
muchas formas de combatirlo, desde las más sencillas como unos simples
ejercicios de relajación que podemos hacer en casa. Hasta las técnicas
más complejas: Yoga, hidroterapia, masajes relajantes, terapias alternativas,
etc.
En definitiva una vida saludable, es la suma de las tres anteriores: dieta
sana, más ejercicio, menos estrés, incluyendo en nuestra vida, además,
hábitos saludables: no fumar; beber con moderación; dedicar todos
los días un rato al ocio haciendo algo que nos guste; dormir lo suficiente,
porque restarle horas al sueño es, también, quitárselas a
nuestra propia vida; prevenir posibles enfermedades haciéndonos un chequeo
o yendo al médico, por lo menos una vez al año, no automedicándonos.
Según
la Organización Mundial de la Salud (OMS) la salud es "un estado
de completo bienestar físico, mental y social y no ausencia de enfermedad".
Y si la salud no debe ser entendida, únicamente, como ausencia de enfermedad,
tampoco tu corazón así que, ¡cuídalo, es para toda la vida!
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