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No
siempre lo verbal nos permite desahogar un contenido emocional plenamente, hay
cosas que no pueden expresarse con palabras, y ese fue el impulso que llevó
al ser humano al arte desde hace tantos siglos. El arte es algo inherente a la
expresión del hombre.
Esta terapia es un método ideal para relajarse y resolver de forma natural
los problemas. No importa si tenemos talento o no, no importa que tengamos absolutamente
ningún conocimiento artístico previo. Lo importante es dejar que
aflore la creación artística y escucharnos a nosotros mismos, ya
que no se busca la expresión estética ni la belleza, sino el producto
en sí mismo.
Especialistas en el tema como Cathy Malchioldi, destacan que el arte ayuda
especialmente a descargar las emociones, algo conocido como "catarsis".
El principio de la Arte-Terapia es el de estimularnos a exprimir sentimientos
y emociones bajo una forma visual o plástica como con la pintura, el dibujo,
la escultura… Y esto se consigue dejando a un lado al miedo y abriendo el inconsciente,
ayudando a conocer sus orígenes.
Para el terapeuta no sólo será importante el resultado, la obra
en sí, sino su evolución, el proceso creativo, los símbolos
que afloren de ella y nuestra respuesta a esos productos que hemos creado.
El terapeuta actuará a la vez como psicólogo y educador, y su
objetivo será ayudar en los casos de conflictos emocionales, deficiencias
psíquicas y sociales, autoestima, desestructuración personal y familiar,
y cualquier problema relacionado. Y no sólo es una terapia para estos casos,
sino que será la ideal para todos, para los que tienen ganas de encontrar
la alegría de expresarse, de comunicar, de encontrarse a sí mismo.
Siempre se ha dicho que el acto artístico (ya sean artes plásticas,
danza, teatro, escritura, música o escultura) saca de lo más profundo
y deja aflorar la imaginación, la sensibilidad, las emociones ocultas…
Es el arte lo que pone en funcionamiento todas estas capacidades tan humanas para
revelar todos aquellos bloqueos que nos impiden realizarnos como persona y vivir
plenamente.
Muchos terapeutas afirman que el acto artístico es un acto que aporta
un gran sentimiento de bienestar, una afirmación de uno mismo, una inmensa
sensación de libertad. En un taller de Arte-Terapia, ellos serán
los que nos ayuden a dejar ir nuestra mano, a expresarnos lo más espontáneamente
posible, y todo ello debemos hacerlo sin juzgar hasta dejar que la obra tome forma
por sí misma, volviéndose cada vez más legible y más
concreta.
Oí decir que despertar nuestra creatividad es darnos fuerzas, es estar
atento por un momento a uno mismo y tomar conciencia de lo que somos y sentimos,
y es cierto. Personalmente no se que hubiera sido de mí si no fuera por
la pintura, y no sólo como modo de expresión y liberación,
sino que además el ocupar tus manos y dejarse llevar es un respiro y un
alivio para el agotamiento del trabajo y las preocupaciones.
El arte-terapeuta, busca permitir que emociones y sensaciones tomen colores,
líneas, formas y movimientos para profundizar en aquello que aflora, así
se consigue que el material inconsciente se haga presente en forma visual.
Es curioso el que los especialistas aclaren que no sólo es beneficioso
el crear, sino también observar las obras de otros, simplemente eso puede
hacer aflorar en nosotros los sentimientos más profundos. ¿Quién
no ha sentido una pequeña punzada en el estómago ante "El grito"
de Munch?, ¿A quién no le conmueven las expresiones del amor en Klimt?
Los Mandalas
Existen numerosos estudios en este campo de la Arte-Terapia, ya que es una
técnica antiquísima (y como hemos visto, además se trata
de una inclinación natural en el hombre). Sorprenden los estudios de Carl
Gustav Jung, colega de Freud acerca de cómo los colores y las formas pueden
exprimir nuestras intuiciones y sentimientos, y según sus propias palabras:
"Comprendí cada vez más distintamente, que el mandala era el
centro; es la expresión de toda vida, es la vía de la individualización".
Los mandalas son dibujos en forma de círculos acabados, con un centro
y una periferia, usados en diferentes culturas como la india o australiana, se
definen en los diccionarios como "representación gráfica y
geométrica como símbolo del universo en el budismo y el brahmanismo".
Simbolizan la energía y el funcionamiento del universo en relación
con la psique del ser humano y se usan como soporte en la meditación.
Jung asoció estos dibujos circulares a la necesidad de exprimir las
riquezas de la personalidad, y les atribuyó efectos terapéuticos
y de concentración, como ayuda en nuestras vidas para centrarnos y orientarnos.
Se usan a veces como forma de arte-terapia para que los pacientes los coloreen,
como si fueran plantillas, ya que sus repetidas formas permiten llenarlos de colores
y no es nada difícil, ya no es tan complicado como crear formas nuevas.
Los colores usados son muy importantes, ya que pueden llegar a reflejar nuestro
estado de ánimo.
Así que…atrévete a llenar el otoño de colores y exprésate,
¡saca todo lo que llevas dentro!
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