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En septiembre se recupera la vieja rutina, volvemos al trabajo, a los estudios,
y también al estrés, a los madrugones y los atascos, aunque eso
ya no será un problema si sabemos hacerles frente con nuestra mejor sonrisa.
Si nunca te habías planteado acudir a un spa o balneario, ahora es tu
mejor momento, en plena ciudad ruidosa y asfaltada encontraremos allí un
oasis de paz y bienestar, el agua nos limpia toda tensión y la hace resbalar,
los masajes nos quitan toda la coraza de las prisas…
En
cualquier ciudad estamos totalmente expuestos a un millar de toxinas, además
de nuestra mala alimentación que se basa más en ahorrar tiempo y
dinero que en el placer de alimentarse bien. Por ello este mes te recomendamos
la sauna como la mejor opción pata
eliminar impurezas y limpiarnos por dentro, la piel se renueva y brilla como nunca,
se queman calorías sin tener que moverse y el calor nos sume en un plácido
sopor que nos relaja y nos renueva.
De nuevo nuestra mirada se fija en Oriente para nuestras terapias naturales,
ya que muchas de sus tradiciones, apegadas a la tierra y a su ritmo natural son
capaces de alejarnos del ajetreo de la vida moderna, de reenseñarnos aquella
armonía que tenemos olvidada.
Masajes
como el Breema aúnan el alivio físico
y el mental, logran una armonía en el placer de los sentidos, la mente
y el cuerpo. Con más satisfacción incluso recordamos hoy su origen,
Afganistán, ya que es raro en estos tiempos recordar el nombre de una tierra
tan rica y variada, sin referirse a palabras como dolor o guerra. Allí
nace esta sincronía entre danza y masaje, beneficioso y placentero tanto
para el que lo recibe como el que lo da.
En último lugar nos gustaría recomendar una escapada para dejar
atrás el estrés por un fin de semana. El trabajo limita el tiempo
disponible, pero no las posibilidades, y un destino paradisíaco, desconocido
y sobre todo, cercano está al alcance de todos: visita los mejores balnearios
del sur de Portugal, lo mejor del país vecino en cuanto a hidroterapias
y tratamientos de belleza, con un marco incomparable entre playas de arena dorada
y el azul intenso del océano Atlántico.
Con estas perspectivas ningún mes del año se comienza con mala
cara, la vuelta al cole se convierte así en sinónimo de bienestar.
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