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Y es que el hombre del nuevo siglo, según estudios recientes, se preocupa
por su imagen, superando el 50% en algunas ciudades europeas los que contestan
afirmativamente a la pregunta de si les importa su aspecto. El hombre quiere estar
guapo y sano, en definitiva, cuidarse.
El cuerpo, la piel, la salud son un reto y un fin para ellos y demandan, cada
vez más, tratamientos específicos y actividades acordes a su forma
de vida.
Y es en la cosmética llamada fitness donde el público
masculino encuentra a su mejor aliado. Los hombres enemigos de potingues pero,
cada vez más, interesados por las promesas de juventud, son incondicionales
de esta cosmética de connotaciones deportivas.
Tabaco,
alcohol, estrés, fatiga... son los principales enemigos de una piel, que
aunque más fuerte que la femenina, termina por envejecer prematuramente
si no se le aporta la nutrición que necesita. Y no olvidemos la pesadilla
diaria del afeitado. Para luchar contra la deshidratación y la tirantez
existen, hoy en día, tratamientos específicos para la, castigada,
piel masculina. Cremas hidratantes de última generación con efecto
frío, que además de calmar son capaces de recuperar, en pocos minutos,
el agua perdida a diario por la piel. Lociones de masaje reconstituyentes para
después del deporte. After-shaves refrescantes. Champús que
eliminan residuos sin engrasar. Perfumes que aportan una, increíble, sensación
de bienestar. Aceites para el baño con efecto vigorizante, relajante o
hidratante.
Otra de las preocupaciones más frecuentes de los hombres son las bolsas
debajo de los párpados, las patas de gallo y las ojeras, para combatirlas
bastará con unas compresas frescas o un antifaz helado o un gel refrescante
y drenante, específico para ellos, son la mejor solución para devolver
a la mirada un maravilloso aspecto.
El
hombre actual se inclina, mayoritariamente, por una buena sesión de sauna
que ayuda a eliminar toxinas y a relajarse después de un día de
trabajo agotador. Y, desde luego, no hay nada mejor para reforzar las defensas
del organismo, activar la circulación y cuidar la piel, que las sesiones de
calor. Además de tonificar y relajar esta corta cura de salud, aporta bienestar
al cuerpo, lo mantiene en forma y al mismo tiempo le proporciona diversión
y placer. Otras veces se alterna con baños de vapor (el baño turco
o hamman) que, a diferencia de la sauna, no es tan caliente pero es mucho más
húmedo. Aunque su efecto es muy parecido el hamman aporta un 100% de humedad
lo que contribuye a aliviar problemas respiratorios y, por otro lado, desarrolla
un extraordinario efecto calmante y de relajación total.
Perder el pelo, los traumas el afeitado y la barriga, son los tres problemas
estéticos que más preocupan a los hombres. Los hombres de hoy no
se resignan. Algunos optan por la gimnasia pasiva como un recurso perfecto
para fortalecer los músculos de la tripa y el estómago. Si se acompaña
de envolturas de lodo y presoterapia, además de una alimentación
sana, seguramente conseguirán su objetivo. Sólo hay que seguir un
buen tratamiento y ser constante.
Para ejecutivos, deportistas, profesionales liberales, o para los
más jóvenes, existen, hoy en día, multitud de opciones donde
elegir, desde un tratamiento revitalizante hasta una escapada a un hotel
con centro de talasoterapia, pasando por una estancia en un tranquilo balneario
o la posibilidad se desconectar durante unas horas, no muy lejos de la oficina,
de la versión urbana de los balnearios: los spas donde poder disfrutar
de los tratamientos más sofisticados desde masajes debajo del agua hasta
una sauna seca. En algunos de ellos ofrecen, incluso, un entrenador personal,
peluquería y restaurante vegetariano.
El hombre del siglo XXI quiere cuidarse, es un nuevo hombre al que le preocupa
la salud y, también, la belleza. Por eso, cada vez más, las grandes
firmas de cosmética sacan al mercado productos exclusivamente masculinos
y los centros de estética no se quedan atrás a la espera del "hombre
que viene".
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